dolor lumbar y crecimiento personal

Dolor lumbar y crecimiento personal

En el último artículo os hablé (y con un buen motivo) de cuál era mi visión del crecimiento personal y de la razón por la que entendía cualquier proceso de mejora de la salud como un proceso de crecimiento personal al mismo tiempo. Si no lo habéis leído, os recomiendo que os paséis por ese artículo antes de seguir con este.

Hoy os vengo a argumentar los motivos por los que pienso en el dolor lumbar (refiriéndome a tratar de solucionar el problema) como un proceso de crecimiento personal.

Por otra parte, este artículo se va a complementar con uno próximo en el que hablaré sobre cómo el dolor lumbar se puede convertir en algo muy difuso. Estoy seguro de que una vez leído ese artículo, entenderéis incluso un poco más mi visión de este problema.

Mientras tanto vamos al tema de hoy, el cual creo, vais a encontrar muy interesante.

¿Qué es el dolor lumbar?

El dolor lumbar rara vez tiene que ver solo con la columna lumbar. De hecho, solo un 5% de los casos tienen una causa conocida. A la mayor parte de dolores lumbares se les denomina “no específicos” porque no se conoce la causa del problema. Estos, en general, son bastante complejos por lo que no tiene sentido tratar de buscar una causa debido a que son muchos los factores que pueden estar influenciándolo.

Si tenéis dolor lumbar debéis cambiar el enfoque que tenéis ante el problema. Es necesario que dejéis de verlo como algo indeseable que solo os está perjudicando (y que queréis que desaparezca cuanto antes), y empecéis a verlo como lo que es, una señal de vuestro cuerpo (que es muy inteligente) diciéndoos que hay algo en vosotros que está mal, y que necesitáis hacer algo por solucionarlo. Y creedme cuando os digo que “este algo” es mucho más problemático que vuestro dolor lumbar.

  • Puede ser un problema de salud mucho más grave.
  • Puede ser un “sistema de freno” que está activando tu cuerpo para hacerte bajar el ritmo debido a que no soporta más estrés y se va a romper.
  • Puede ser la señal de alarma que te quiere impulsar a que te cuides de una vez por todas; para que empieces a alimentarte correctamente o para que empieces a hacer ejercicio.
  • Puede ser la respuesta a un problema interno profundo y de carácter emocional que necesitas resolver ya.

El dolor lumbar como un proceso de crecimiento personal

Aquí es donde quería llegar con el post del otro día, y por eso os dije que el crecimiento personal era algo muy amplio.

Como os he comentado, es muy probable que vuestro dolor lumbar no tenga una causa conocida. Por este motivo es por el que me gusta darle este enfoque a los entrenamientos:

  • Cambiar de un enfoque donde el objetivo es eliminar el dolor lumbar a otro donde el objetivo es crecer y mejorar como persona.

Tener expectativas es una de las cosas que más nos lastran como personas. Por eso, si lo único que esperas del entrenamiento es que el dolor desaparezca, estarás tirando piedras sobre tu propio tejado…

Yo no te puedo prometer que el entrenamiento va a eliminar tu dolor, lo que sí puedo prometerte es que el entrenamiento te va a hacer crecer como persona: vas a mejorar tu salud, vas a conocer mejor como funciona tu cuerpo, vas a liberar estrés y vas a hacerte más fuerte, entre otras cosas. Es muy probable también que tu dolor sea menos intenso o incapacitante que antes, ya que no solo te has hecho más fuerte, sino que has conseguido apartar un poco tu atención del mismo.

Puede que tu dolor desaparezca con el entrenamiento, pero puede también ocurrir, que solo con esto no sea suficiente y que necesites seguir trabajando en otros aspectos de tu crecimiento personal. Quien sabe, igual necesitas mejorar ahora tu alimentación o eliminar ese lenguaje tan destructivo que tienes contigo mismo/a.

De lo que estoy seguro es de que al menos por una vez, estas tomando las riendas de tu vida; te estás haciendo responsable de solucionar tu problema y estás tomando un enfoque proactivo. Ya no estás depositando tus esperanzas en una posible cura o solución milagro que venga de fuera ni te estás lamentando constantemente del problema sin poner ninguna solución. No. Estás actuando. Estás creyendo en ti, y de verdad le estás demostrando a tu cuerpo y sobre todo, te estás demostrando a ti, que merece la pena salir de esta situación.

Quién sabe si el dolor desaparecerá en este proceso (aunque puede que sea únicamente cuestión de perseverancia y de hacer las cosas bien durante un periodo de tiempo considerable), quien sabe siquiera si te va a preocupar ese dolor en el futuro cuando seas la persona que quieres ser.

Lo que sí que sé, es que el proceso habrá merecido la pena.

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