Introduciendo el dolor: Parte 2

En el artículo del otro día (click) terminamos hablando del enfoque biopsicosocial en lo referido al tratamiento del dolor. En próximas entradas profundizaremos un poco más sobre este tema, pero antes, es importante aprender un poco más sobre qué es el dolor. En este caso hablaremos de su neurofisiología y del cerebro.

Dolor y cerebro

Antes de nada, quiero hacer énfasis en desmentir la típica frase, la cual posiblemente hayáis escuchado alguna vez y que dice así: “El dolor es psicológico”. Esta es una afirmación muy desacertada, pues hace creer a la persona que ella misma tiene la culpa de su dolor y que la solución pasa por no pensar en él.

Esto no es así. Tu dolor es totalmente real y no puedes controlarlo desde tu mente aunque se trate de una experiencia sensorial que solo puede ser entendida en términos de la conciencia humana.

Para que nos entendamos, el dolor es la sensación que se produce en el cerebro después de que (1):

  • Un estímulo externo potencialmente peligroso sea captado por el conjunto de receptores que tenemos en el cuerpo, y que están especializados en esta función (nociceptores).
  • Dicho estímulo sea transformado en un impulso eléctrico.
  • Dicho impulso eléctrico viaje a través del sistema nervioso central, pasando por la médula espinal y llegando a los centros superiores, donde se encuentra el cerebro.
  • Finalmente el cerebro decida mediante la consulta con la memoria, el contexto y otra serie de factores, si el estímulo merece la evocación del dolor con el objetivo de garantizar la supervivencia del individuo.
Introduciendo el dolor
Neurofisiología básica del dolor. Básicamente, lo que te he explicado con otras palabras para que lo entiendas mejor. Esos son todos los procesos que tienen lugar en el sistema nervioso para que se pueda producir la sensación del dolor.

Diferenciando conceptos

Que el cerebro intervenga en la ecuación da lugar a que el dolor sea una experiencia muy compleja y totalmente subjetiva, es decir, no hay dos dolores iguales por mucho que el desencadenante sea el mismo. La consecuencia de esto es que sea imposible cuantificar de manera exacta cuál es la intensidad del dolor.

Por lo tanto, una cosa muy diferente es decir que la psicología (el cerebro) tenga una importancia fundamental en el dolor, y otra muy diferente decir que el dolor es algo psicológico que podemos elegir controlar de manera consciente.

Como veremos próximamente, aunque no podemos controlar dicho dolor, sí podemos ejercer cierta influencia sobre nuestra psicología mediante nuestro comportamientos, creencias y conocimientos acerca del dolor, entre otras cosas (2).

Estos serán algunos de los aspectos en los que nos enfocaremos y donde el ejercicio desempeñará un papel muy importante (3).

Bibliografía

1.        Daniel AA. Neurofisiología del Dolor. Dolor. 2005;14–40.

2.        King R, Robinson V, Elliott-Button HL, Watson JA, Ryan CG, Martin DJ. Pain reconceptualisation after pain neurophysiology education in adults with chronic low back pain: A qualitative study. Pain Res Manag. 2018;2018.

3.        Smith BE, Hendrick P, Bateman M, Holden S, Littlewood C, Smith TO, et al. Musculoskeletal pain and exercise – Challenging existing paradigms and introducing new. British Journal of Sports Medicine. 2018;

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