buen entrenamiento

¿Qué es un buen entrenamiento?

¿Qué es lo que crees que significa un buen entrenamiento? Si sudar mucho, tener agujetas al día siguiente o hacer todo lo posible en la sesión son algunas de tus respuestas, creo que el siguiente artículo te va a interesar.

Nos han vendido la imagen de que entrenar bien es ir al máximo, de que hay que darlo todo, de que si no hay dolor es que no estas consiguiendo resultados, y así, un largo abanico de creencias que nos hacen hacen mucho daño.

Creencias sobre lo que es un buen entrenamiento

Esto es algo que me oiréis decir mucho: «Nuestras creencias nos limitan». Si tu piensas que lo anterior es sinónimo de un buen entrenamiento, nunca vas a conseguir progresar adecuadamente y no solo eso, sino que muy posiblemente estés comprando papeletas para una futura lesión.


En este caso, se trata de una conversación con una persona que ha empezado a trabajar conmigo hace poco. En su mente solo estaba que un buen entrenamiento es aquel en el que se machaca y donde no puede hacer una repetición más de lo que le mando.

Esto provoca que al hacer un tipo de entrenamiento distinto, no se sienta satisfecha, ya que cree que no está entrenando bien. Debido a que no está yendo al máximo y no acaba muy fatigada, piensa que el entrenamiento no es bueno o que no esta progresando.

Esto es muy común y por eso vengo aquí a compartirlo con vosotros. Es importante que reviséis vuestras creencias sobre qué es un buen entrenamiento.

¿Cómo sé si estoy entrenando bien?

El entrenamiento es una herramienta para mejorar nuestra salud y nuestra vida. Si entrenar significa destrozarse y no poder cumplir con garantías con el resto de tu día, estar al día siguiente muerto de agujetas, y que cada cierto tiempo tengas que parar por dolores, yo no quiero esa herramienta en mi vida.

Entrenar tiene que ser un medio para un fin. Sentirnos mejor. Por tanto, para saber si hemos entrenado bien, debemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿He podido cumplir con el entrenamiento bien dentro de un mínimo de esfuerzo? Es decir, ¿ha sido demandante, pero lo he podido realizar satisfactoriamente?
  • ¿El resto del día me he sentido bien o he estado excesivamente cansado?
  • ¿Al día siguiente en todo caso solo un poco de mayor fatiga muscular o estoy lleno de agujetas?
  • ¿Estoy progresando en los ejercicios con respecto a semanas anteriores (no solo en carga, sino en calidad de ejecución?
  • ¿No me he lesionado ni siento dolores constantes?

Si la respuesta a estas preguntas es SÍ, quieres decir que estás entrenando bien, y te animo a que sigas por este camino.

Si la respuesta es no, te invito a que revises tus creencias acerca de lo que es un buen entrenamiento y si lo consideras necesario, a que modifiques tu enfoque.

Siempre hay excepciones

Como todo en esta vida, no es o blanco o negro, hay una amplia escala de grises. El movimiento también es una forma de expresarnos y disfrutar. Lo importante es tener información y ser consciente de las cosas para poder elegir libremente.

Claro que hay momentos para ir al máximo y experimentar con tus capacidades físicas, o para utilizar el entrenamiento como vía de escape para liberar estrés (aunque en este último caso me preocuparía de ser consciente de la razón de que necesites entrenar de esa manera. Seguramente algo en tu vida está fallando).

Sin embargo, para que estos tipos de entrenamiento tengan cabida, debemos de estar preparados físicamente mediante un buen programa de entrenamiento que nos permita responder a esas demandas. Si no, debemos saber como conseguir ese grado de esfuerzo e intensidad de formas que no pongan en compromiso nuestra salud e integridad. Cosa nada fácil por cierto.

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