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Tu organismo quiere curarse

La curación es un proceso biológico inherente al organismo vivo. O lo que es lo mismo, tu cuerpo si le dejas, se curará solo. Está diseñado para ello. No necesita de ningún medicamento (bueno, depende de lo que entendamos por medicamento).

¿Qué es lo que ocurre cuando te haces un rasguño? ¿Tienes que llevar a cabo alguna acción en concreto; tienes que tomar alguna pastilla? No. La herida se hace costra, la costra se cae, se termina de regenerar la piel y ya está, te has curado. Pues esto que parece fácil de entender a nivel más pequeño, pasa a nivel «macro» en todo tu organismo.

Si tienes el páncreas dañado, lo primero que debes hacer es entender que está dañando el páncreas. Una vez has entendido que está dañando al páncreas, puedes tomar acción para dejar de hacer las cosas que lo dañan. Entonces, al igual que tu herida, el páncreas se curará solo, siempre y cuando, tenga los recursos necesarios: nutrientes, micronutrientes, enzimas, cofactores, vitaminas…

«Las enfermedades no surgen de la nada. Se desarrollan a partir de pequeños pecados diarios contra la naturaleza. Cuando se acumulan suficientes pecados, la enfermedad súbitamente aparece«.

Hipócrates

La curación depende de ti

La capacidad de autocuración del organismo se pone en marcha cuando la persona se cuida. Es por ello que la verdadera salud tiene su raíz etimológica en la palabra curare, que significa «cuidar». Y es por ello que la base de toda curación está en el cuidado de uno mismo a través de sus pensamientos (cada célula de tu cuerpo te escucha, y solo con tus pensamientos eres capaz de envenenarlas. Esto no es ningún rollo espiritual, está demostrado científicamente) y sobre todo, de sus actos.

Una persona empieza a madurar cuando asume las consecuencias de sus actos. ¿Asumes que tú mismo y tus actos te han generado tu enfermedad o prefieres seguir culpando a la genética? Ya se ha demostrado que lo más importante no es la genética, sino la epigenética. Es decir, la expresión de esos genes que posees a través de la interacción con el ambiente y a través de tus acciones. Pero bueno, posiblemente quieras seguir pensando que eres de ese 5% de personas que han tenido tan mala suerte de nacer con una condición genética establecida. ¿Total? Así no tienes que hacerte responsable de tu situación. Mucho más fácil.

hands of a person holding silver and black gun with bullets
«La genética carga la pistola, pero es la epigenética quien la dispara»

Te estoy queriendo decir que aunque toda tu familia genéticamente esté muy predispuesta a tener un infarto, tu puedes elegir no tenerlo. Si te cuidas, claro.

El acto más importante hacia la curación

Hemos hablado de que, sobre todo, lo más importante para que se inicie la curación son tus actos. Y se ha demostrado que uno de los actos más importantes que puedes llevar a cabo es implementar una alimentación saludable. Se ha demostrado que la alimentación es mucho más eficaz que los fármacos (que no curan, solo silencian los síntomas) para el tratamiento de cualquier enfermedad no infecciosa.

El primer paso (y el más vital) para cuidarte es aprender a alimentarte saludablemente. Es tu responsabilidad aprender a alimentarte para permitir el cuidado de tu salud. No es culpa del médico, ni de tus padres que no te dieron la mejor alimentación.

El cuerpo es «un vehículo» que se alimenta de forma bioquímica. Esta es la razón de la nutrición: obtener el sustrato y los cofactores con los que realizar las oportunas reacciones bioquímicas para finalmente obtener la energía con la que funcionar. Lo reconozco, te he mentido. No vale con dejar solo al organismo para curarse, necesitas aportarle a través de la adecuada alimentación y suplementación, los recursos que necesita para realizar sus funciones.

Hablemos de la enfermedad

¿Qué te enferma? En realidad son muy pocas cosas las que pueden enfermar al cuerpo físico:

  • Enfermamos cuando hay una inflamación cronificada.
  • Enfermamos cuando el cuerpo no puede eliminar las toxinas.
  • Enfermamos cuando el sistema inmune no funciona correctamente.
  • Enfermamos a través de una mala alimentación que nos envenena lentamente.
  • Enfermamos a través de nuestra mala gestión emocional sostenida a lo largo de muchos años.

Es en la célula donde comienza la disfunción bioquímica, la cual representa la verdadera causa que subyace al desarrollo de la enfermedad debida a la carencia de ciertos micronutrientes necesarios (¿Pero no eran lo importante las calorías?) para lograr un óptimo funcionamiento celular.

La medicina funcional integrativa tiene como objetivo descubrir y tratar las causas primarias del «fallo bioquímico» estudiando los sistemas fisiológicos desde la célula y atacando así la raíz de los problemas mediante una alimentación acorde con el diseño evolutivo humano. De esta manera, aportaremos la información (nutrientes y micronutrientes) correcta a las células, posibilitando el funcionamiento óptimo de cada unidad biológica, y por ende, del organismo entero.

Desde hace 15.000 años nuestro diseño genético apenas ha sufrido cambios. Nuestros genes son los mismos que «eran» en aquellos tiempos donde el ser humano cazaba, recolectaba y vivía acorde a los ciclos de la madre naturaleza.

«La enfermedad surge cuando las personas se alejan de la naturaleza, y la gravedad de la enfermedad es directamente proporcional al grado de alejamiento»

Masanobu Fukuoka

Por lo tanto, el primer paso para curarnos es llevar una alimentación basada exclusivamente en alimentos presentes en la naturaleza. El primero, pero necesariamente deberán seguir muchos más pasos encaminados a acercarnos a la naturaleza… movimiento, aire libre, exposición solar, relaciones sociales profundas, relajación…

Hace tiempo creé una guía para darte las herramientas para cuidar todos estos aspectos de la salud. Puedes acceder haciendo clic AQUÍ.

2 comentarios en “Tu organismo quiere curarse”

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